Bueno, es el momento perfecto para pasar a letras una sucesión más de sensaciones que se entremezclan en mi cabeza cada día, cada segundo. A partir de ahora toca de nuevo una buena fornicada, a partir de esta misma noche dejaré de ser tuentiadicto y me pondré al tema que realmente me ha traído por todo este camino, aprobar este puto primer año de carrera limpio. Se antoja complicado, por supuesto, pero si existe algo que me altera la sangre y me da un último aliento siempre, es un buen reto. Por delante queda física, estadística, zoología, botánica, medio físico e histología. Se me ha brindado la oportunidad de tener todo esto, de estar en donde estoy, de soñar con lo que aún hoy sueño, de vivir lo que siempre quise vivir, y pienso explotarlo.
Algunos baches inesperados pueden intentar, e incluso a veces lograr, amedrentarte, desviarte del camino. Pero de nosotros depende volver a la senda correcta, unas veces cuesta más, otras menos. La cuestión es que seamos capaces de sobreponernos, si alguien sigue las cosas que escribo por aquí con cierta regularidad, pensará que soy monotemático, que baso todos mis pensamientos en la superación y la afrenta a los problemas. Sé que hay muchas más cosas en esta agridulce vida que eso, y precisamente por ello, para disfrutar de cada milésima de segundo, de cada ente que nos rodea, es necesario tener la fuerza suficiente para que lo amargo que tiene la vida en diversas ocasiones, seamos capaces de superarlo.
Hace poco, alguien me contó una historia. "Una vez, un profesor que estaba a punto de jubilarse, decidió reunir a todos sus ex-alumnos. Había mucha variedad: médicos, empresarios, arquitectos, biólogos, periodistas... Y, como digo, decidió invitarles a un café. Para ello, colocó el café en una jarra y llenó una bandeja de distintos tipos de tazas: de cerámica, de plástico, de madera, de mármol.. etc. Y al colocar la bandeja sobre la mesa en la que estaban todos sentados alrededor, se sentó y observó. Prácticamente todos fueron a por las tazas más bonitas, más caras, más elegantes: la cerámica, el mármol, la plata... Y entonces, se levantó y dijo: He ahí vuestro error, amigos. La vida, es el café, y va a saber lo mismo en una taza de mármol que en una de madera, lo importante no es en qué taza tomemos el café, sino aprovechar cada sorbo que bebemos, exprimirlo al máximo, porque en eso consiste la vida, en disfrutar de ella."
Esto que os cuento es una reliquia más de las que guardo en mi jodida memoria, y que en momentos bajos, tristes, me dan ese ligero empujoncito que necesito para seguir adelante, y como ya digo, siempre con la cabeza alta y los pulmones a punto de estallar, porque esto, es la vida.
Algunos baches inesperados pueden intentar, e incluso a veces lograr, amedrentarte, desviarte del camino. Pero de nosotros depende volver a la senda correcta, unas veces cuesta más, otras menos. La cuestión es que seamos capaces de sobreponernos, si alguien sigue las cosas que escribo por aquí con cierta regularidad, pensará que soy monotemático, que baso todos mis pensamientos en la superación y la afrenta a los problemas. Sé que hay muchas más cosas en esta agridulce vida que eso, y precisamente por ello, para disfrutar de cada milésima de segundo, de cada ente que nos rodea, es necesario tener la fuerza suficiente para que lo amargo que tiene la vida en diversas ocasiones, seamos capaces de superarlo.
Hace poco, alguien me contó una historia. "Una vez, un profesor que estaba a punto de jubilarse, decidió reunir a todos sus ex-alumnos. Había mucha variedad: médicos, empresarios, arquitectos, biólogos, periodistas... Y, como digo, decidió invitarles a un café. Para ello, colocó el café en una jarra y llenó una bandeja de distintos tipos de tazas: de cerámica, de plástico, de madera, de mármol.. etc. Y al colocar la bandeja sobre la mesa en la que estaban todos sentados alrededor, se sentó y observó. Prácticamente todos fueron a por las tazas más bonitas, más caras, más elegantes: la cerámica, el mármol, la plata... Y entonces, se levantó y dijo: He ahí vuestro error, amigos. La vida, es el café, y va a saber lo mismo en una taza de mármol que en una de madera, lo importante no es en qué taza tomemos el café, sino aprovechar cada sorbo que bebemos, exprimirlo al máximo, porque en eso consiste la vida, en disfrutar de ella."
Esto que os cuento es una reliquia más de las que guardo en mi jodida memoria, y que en momentos bajos, tristes, me dan ese ligero empujoncito que necesito para seguir adelante, y como ya digo, siempre con la cabeza alta y los pulmones a punto de estallar, porque esto, es la vida.