Les doy la bienvenida a mi sombra, situada tras el árbol. Se trata del mismo lugar en el que me refugiaba cuando era pequeño, a llorar, cuando estaba muy enfadado, o simplemente a escapar. Sitúense bajo el gran ramaje de una jacaranda, sitúense en mi propia cabeza. Esto no son más que impresiones que se han sucedido en mi cabeza a lo largo de los últimos tiempos. Por fin he decidido darles forma, color y un sitio dedicado a ellas, que iba siendo hora. Saludos!

domingo, 22 de agosto de 2010

De Gregorio Magno, siglo VI d. C.


"¿Qué existe en este mundo que pueda causar nuestro agrado? Por todas partes solamente contemplamos pena y lamentos. Las ciudades y las villas se hallan arrasadas, los campos se encuentran asolados y la tierra está abandonada en su soledad. Ya no quedan campesinos que cultiven los campos, pocas gentes siguen habitando en las ciudades e incluso esos escasos restos de humanidad se encuentran expuestos a incesantes sufrimientos... A algunos los arrastran al cautiverio, a otros los mutilan y otros, más numerosos, son degollados ante nuestra vista... ¿Qué existe en este mundo que pueda causar nuestro agrado? Si seguimos deseando un mundo semejante lo cierto es que no ansiamos el placer sino la miseria."
Esto lo escribió el ya citado Gregorio Magno durante la caída del Imperio Romano como consecuencia de la intromisión de los bárbaros del norte en las tierras del que había sido uno de los grandes imperios en toda la historia. Ahora, pensad, ¿es tan diferente lo que relató este hombre, que fue pontífice desde el año 590 al 604, hace casi milenio y medio, a lo que vemos en nuestras televisiones hoy en día? El mundo ha avanzado, dicen... pero no, lo cierto es que sólo algunos pocos afortunados han evolucionado lo suficiente para dejar la horrible historia atrás, pero es mucha la gente que sigue viviendo en un mundo repleto de desdichas, maltrato y muerte, y eso, demuestra que Magno tenía razón, demasiados provocan la miseria a los demás, aunque sólo sea para obtener propio beneficio...